Los Ciclos Revolucionarios (1789-1848)
Interesante resumen que facilita una visión general de todo el periodo y sus consecuencias de cara a la implantación de las nuevas organizaciones políticas y sociales.
Interesante resumen que facilita una visión general de todo el periodo y sus consecuencias de cara a la implantación de las nuevas organizaciones políticas y sociales.
Aquí tenéis el esquema de los contenidos del Tema 3 y 4 que entrarán en el examen del día 10 de diciembre:
- La Restauración
- El Nacionalismo
- Los Ciclos Revolucionarios de 1820, 1830 y 1848
- Las Unificaciones alemana e italiana
- Europa tras 1870
El examen incluirá un mapa para comentar y un texto de los autores especificados.
El archivo se encuentra, como siempre, en PDF y lo podéis descargar en los siguientes enlaces:ESQUEMA LIBERALISMO Y NACIONALISMO
Los Nacionalismos, como movimientos que integran en su base ideológica la referencia a un fuerte sustrato cultural, encontraron vías de expresión en todas las manifestaciones artísticas. Podemos rastrearlas sin problemas en las artes plásticas, pero desde siempre han formado parte de sus vehículos fundamentales de expresión, la literatura, la música y las artes escénicas.
No en vano, durante el Romanticismo, movimiento que integró los sentimientos nacionalistas y la aspiración de libertad en su expresión más exaltada, se produjo un importante florecimiento de las culturas nacionales, especialmente en aquellas naciones sometidas por un poder extranjero, como las nacionalidades integradas en el Imperio Austro-Húngaro, la Polonia desgajado entre Austria, Rusia y Prusia o los pueblos balcánicos pertenecientes al Imperio Otomano, o las aún divididas en diversos estados, pero ya en vías de una posible unión, como Alemania e Italia.
A mediados del siglo XIX Italia contaba con 25 millones de habitantes. Poseía suficiente potencial humano y económico como para constituir un gran país, pero no lo era: su fragmentación política y la dependencia de Austria lo impedían. No lograría desarrollarse hasta completar su unidad.
Dentro de las hermandades revolucionarias que proliferaron en Europa después del Congreso de Viena, la más conocida, por ser la más internacional, fue la de los “buenos primos” o carbonarios, que parecían descender de logias masónicas del Este de Francia por la vía de los oficiales franceses antibonapartista en Italia. Tomó forma en la Italia meridional después de 1.806 y, con otros grupos similares, se extendió hacia el Norte y por el mundo mediterráneo después de 1.815. Ideológicamente, los carbonarios y sus afines eran grupos formados por gentes muy distintas (militares, estudiantes, burgueses, etc) unidas sólo por su común aversión a la reacción.
Encontraron un terreno propicio en Rusia (en donde tomaron cuerpo en los “decembristas”) y en Grecia. La época carbonaria alcanzó su apogeo en 1.820-21, pero muchas de sus hermandades fueron virtualmente destruidas en 1.823. No obstante, el carbonarismo persistió como el tronco principal de la organización revolucionaria, y después del fracaso de las revoluciones de 1.830, los emigrados políticos de Polonia e Italia lo difundieron todavía más. A pesar de los repetidos intentos de producir revoluciones internacionales simultáneas, todavía se discute si los esfuerzos de los carbonarios estuvieron alguna vez
lo suficientemente coordinados.
“Las revoluciones de 1848, pues, requerirían un estudio detallado por estados, pueblos y regiones. No obstante, cabe decir que tuvieron muchos aspectos en común, como que ocurrieron simultáneamente, que sus destinos estaban unidos y que todas ellas tenían un carácter y estilo comunes, una curiosa atmósfera romántica y utópica, y una retórica similar, para la que los franceses inventaron la palabra qurante-huitard (*cuarentayochista). Cualquier historiador lo reconoce de inmediato: las barbas, los chales, los sombreros de ala ancha de los militantes, las banderas tricolores, las barricadas, el sentido inicial de liberación, de enorme esperanza y de confusión optimista. Era la primavera de los pueblos y, como ocurre con la estación, no perduró (…). Todas ellas se desarrollaron y languidecieron rápidamente, y en la mayoría de los casos de manera total.”
Eric J. Hobsbawn. La era del capitalismo.
Resúmenes complementarios de contenidos de este tema.
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